Conociéndote.

“Los periodistas tenemos una visión muy realista de la vida. Quien se dedica a escribir tiene una visión más idealista. Lo considero así, dijo Camila. Ese café por mucho fue satisfactorio. Sebastián, caminó a casa con un cigarro humeante de compañero… Pensaba en las cosas interesantes que ella había dicho: La primera, “vivir simple”… venderlo todo, perderlo todo… “te libera”. Vivir simple es la “voz”. Como esa voz en tu interior que intentas descubrir; eres escritor y sabes de qué hablo, esa voz que inspira… Ella había dicho: Tú quieres que te cuente de mi?… ahora sí que no voy a parar de hablar, sonrió con melancolía. Me bastaron pocos minutos para callar de una vez por todas, la única vez que callé con tanta tranquilidad…  A qué te dedicas? Bueno soy Manager de una empresa extranjera. Que interesante, tienes la vida resuelta!, esas palabras sonaron contundentes y definitivas. “Resuelta”, es decir tienes todo lo que se necesita para vivir: Un puesto importante, de seguro un sueldo bueno. Una casa?, una familia?. No estoy casado. No tengo hijos. Vivo en un cuarto y baño privado más que suficiente, parafraseó a Camila. Esa pregunta fue intensa hace unos años en mi vida Sebastián, tenía la vida resuelta, y me instalé en esa frase aburrida: “Zona de confort”… Para, para, Camila. Necesito otro café con mucha vainilla, canela y azúcar. Esta vez se dirigieron a un café más convencional, se sentaron y lo pidieron con agua adicional para ella pues consideraba el anterior suficiente para activarse en modo “explaing”, sonrió entusiasta. Camila lo miraba con seguridad extrema. Bien este es mi punto Sebastián: Llegas a un momento de tu vida en que la mayoría de las personas que conoces, ya lograron resolver su vida: Lo ves en facebook, sus fotos de jóvenes eran de las noches de marcha, la graduación y los viajes que hicieron, pasan los años y sale el enamorado, la enamorada, luego publican el compromiso, y más tarde los hijos, la vida resuelta totalmente. Empezando la vida de casados te pasarías un buen tiempo viendo fotos de colegio, de cómo van creciendo sus hijos e hijas. Simplemente yo pensaba, basta! basta!, ya no conecto con ellos y ellas, es cómo que nuestros rumbos andan en paralelo. Me entendés?. Mira Sebastián, tengo un sueño, simple, pero aunque me parezca lejano sé que lo voy a conseguir: Una chacra Uruguaya, no cómo las que tenemos en Perú, se parece más a una casa de campo, y sabes que haré allí?, alojaré a personas que sienten que no “encajan”, aquellas que quieren ser “escuchadas”, aquellas que quieren ser “aceptadas”, aquellas que se sienten “inadecuadas”, aquellas que se sienten “apartadas”, “incomprendidas y solitarias”. Las que no saben que lo que les pasa es normal. Sabes cuántas personas sienten que no lo son?. La explicación es simple agregó: Los modelos que nos vende la televisión, la publicidad, el consumismo, muestran algo que debemos seguir, la chica bella, la familia feliz, la sensación de tener el Audi y muchas cosas más. La vida paralela, es la que se instala cuando la vida avanza, algunos/as caminan hacia la familia, está súper, pero creo que hay un creciente grupo de personas que no lo han “logrado” aún, llegan a los 35 hablo de las mujeres y 45 en los hombres, empieza la crisis de la mediana vida, algo tan normal e intenso como la adolescencia. Te repreguntas, te cuestionas, y tratas de callar esa voz interior que dice: Es normal lo que me pasa?, Por qué me pasa esto?, En qué fallé?, Eso es todo?, Solo me pasa a mí?… Tantas preguntas… Luego viene la conciliación contigo mismo, para mí fue el día que dejé de preguntarme ese tipo de cosas, me reconocí totalmente normal, sólo que vivía en paralelo y quería buscar a personas que transitaran por la cuestionable situación. Me contaste que escribías… luego por eso te considero un escritor que necesita expresar… Construyes personajes de seguro, te impactan hasta las cosas más simples, estoy segura. Esa es la vida normal del camino paralelo al de la familia… Ella no terminó de hablar hasta cuatro horas después, yo silente, armoniosamente callado, en paz absoluta le escuchaba con atención y quería escucharla más. Cerraron el local y tan sólo nos despedimos con esta conversación está inclonclusa. Te llamo dijo Sebastián, llámame y prometo que el próximo café tú hablarás más que yo. Sonrió con placidez. Después de mucho tiempo él había conectado de una manera vital, había encontrado una persona, que sí se mostraba sin temor absoluto y con una claridad mediática en su vida…”

Cafe y agua

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