“Cambios inesperados” – Escribiendo.

“Ella dijo: No pues Sebastián!, si quieres dejarlo todo, espera un poco. De qué se trata todo? Simplemente de sentido de vida; por lo demás llevamos una vida normal, tenemos lo que necesitamos, cometimos los errores que cualquier ser humano puede cometer, pero estamos bien. Siempre voy a dejar que inviertas como desees lo que quieras de esos millones que te llegaron sin si quiera pensarlo… Aquel sujeto que nunca conociste, que dijo ser tu padre y que te dejó esa inmensa fortuna, sí es tu padre. Bien Camila y seguiré insistiendo que nunca tuve un padre.

Sala Notarial

Meses atrás simplemente la carta del Notario decía: “… acercarse a calle Palermo Nro… pues se leerá el testamento… Sebastián no creo que haya un error, tus tres nombres, quien los conocía sino tu madre y yo?, tus apellidos puede ser un caso de homonimia, pero tus tres nombres en perfecto orden? Mario, Sebastián, José, y en ése mismísimo orden, no creo que sea coincidencia ni homonimia, vamos darle crédito a lo que lees. Tres días después con mi terno negro me presentaba con Camila en la citada dirección, lo único que me pidieron es identificarme con mi cédula, la entregué con cierta dosis de rechazo, la amanuense, dijo llamarse Roberta, y nos trató con mucha atención, al preguntarle si existía un caso de homonimia, dijo con total tranquilidad: No mi estimado, hemos hecho el cruce Registral y su cédula coincide plenamente con el acta de nacimiento que Don Felipe entregó en vida, mírela… No quise hacerlo, pero bajé la mirada al documento amarillento, no podía creer lo que veía ante mí, prendida de una foto de mi madre con un clip estaba el acta de nacimiento donde figuraban todos los detalles… Con tinta azul de bolígrafo moderno en el lugar de “Nombre del padre”, decía: Felipe José-Mario, y sus apellidos. Definitivamente, no correspondía el documento completo desde el inicio al final con ese trazo azul, alguien debió colocarlo después, pensé… sólo atiné a decir: Bien si es así y me corresponde estar aquí, qué más debemos hacer?… Roberta nos invitó a sentarnos, esperamos a alguien más… el Notario para dar lectura al testamento y nadie más por ahora, Don Felipe era muy amigo del Señor Notario, nunca mencionó más familia que Usted, recuerdo las innumerables veces que saqué estos documentos del archivo y por mí misma anoté cada detalle de lo testado. El folio corresponde al un mil quinientos setentaiuno, lo tengo hasta memorizado.

Sala

Sentados en aquella oficina elegantemente adornada, Camila me miraba como sabiendo lo que estaba pensando: No puede ser que después de cuarenta y tantos años, se apareciera alguien diciendo que era su sangre, para que una carta notarial develara un misterio que personalmente ya no me interesaba. De hecho, siempre usé Sebastián como mi nombre de pila, y dejé de lado los demás, mi propia firma sólo incluía el apellido de mi madre. Ya cerca de los treinta había dado por cerrado el caso, había bloqueado toda idea relacionada a buscar un padre, había sido caso cerrado. Sin recriminar a nadie y menos a mi madre, había sido libre de cualquier pensamiento o sentimiento negativo al respecto… digamos que me acostumbré a decir: Nunca conocí a mi padre. Cuando alguien trataba de indagar más al respecto, volvía a repetir, que, como muchos, mi padre simplemente no existió en mi vida, con tono relajado… lo que hacía desvanecer cualquier pregunta adicional sobre el asunto.

Todo eso pasaba por mi cabeza, ni siquiera pensaba en lo dicho por Roberta: Anotaba todo lo testado, lo cual de alguna manera a cualquiera pudiera interesarle, más aún si era una larga lista como dejó entrever Roberta en la manera como expresó la historia del amigo de su jefe quien entró disculpándose por la demora de veinte minutos, justo cuando me ponía en pié para decir hasta luego… Don Sebastián, dijo, es un gusto conocerle, y más aún el día de hoy…. Pensé en lo estúpido de su comentario: “Más aún el día de hoy”… qué tendría de especial ése día me pregunté, pero saludé también con cortesía: Buenas tardes Señor Notario, por favor no me diga “Don” soy simplemente Sebastián… Se sentó con total comodidad en el sofá, dijo: Tú eres el hijo de mi mejor amigo y hoy es tu cumpleaños… Qué!!!? Reaccioné sorprendido, miré a Camila con cara de asombro total, está equivocado, respondí, yo nací en Diciembre y que yo sepa estamos en Octubre… Me miró con tranquilidad, sí conozco los detalles… Los detalles?, vaya Señor Notario que no entiendo nada…

Notario

Cruzó las piernas cómodamente, prendió un cigarro y pidió un café amargo a Roberta…  acercó un archivo, y Roberta se sentó a su lado para explicarnos lo que estaba aconteciendo. Puedo decir, hoy, en retrospectiva, que nunca me sentí tan “estudiado”, él conocía muchos detalles de mi nacimiento, de mi madre y más aún de mis estudios, trabajos, e historia personal. Comenzó por ofrecernos un café también… lo aceptamos con azúcar… Roberta diligente lo sirvió en tazas de porcelana. Bien, la historia que te voy a relatar empieza el primer día de Octubre del año setentaiuno, cuando Felipe se acercó al Hospital de la ciudad para firmar el acta de nacimiento…, tan sólo unas horas antes habías nacido, bebé robusto y de ojos claros, aquí está tu foto en brazos de tu abuelo, me mostró aquella foto que nunca en mi vida había visto. No soy yo, sonreí, como comprenderá tan sólo viéndome no tengo ojos claros… Camila sostuvo mi codo cuando me disponía a lanzar la foto sobre la mesa de centro… tu padre tenía el mismo color de ojos que tú, ahora, mira ésta… No podía creerlo, parecía mi propia foto, Camila misma se sorprendió muchísimo al verla, pero si eres tú!, me dijo… El Notario continuó, con esta tercera foto quiero decirte que tu padre nunca estuvo lejos de tus logros, a tu izquierda, míralo , el día de tu graduación del Instituto. Sí era aquel día, recordaba que había mucha gente, de hecho yo tenía una foto idéntica en casa, pero asumía que en aquel grupo estaban los padres, hermanos y demás familiares de mis compañeros… Todo era muy confuso en ése momento. No entendía, pero empezaba a interesarme en la historia que el Notario contó con detalle para luego leer el testamento.

cafe buenos aires

Quedé perplejo, el dueño del piso donde vivíamos con Camila, era él, el dueño del café que frecuentábamos era él, el dueño de la tienda de la esquina era él, el dueño de casi todos los comercios en la cuadra era él, si bien no era el empresario, era el dueño de por lo menos diez de los locales y casas aledañas a nuestro piso. Un detalle, no entendía… si él era el dueño de todo eso… Cómo así?. Camila y yo simplemente llegamos buscando un buen lugar para vivir, encontramos el piso y nos encantó, decidimos arrendarlo. Hasta ése mismo día, eran casi cinco años de pago de renta, pero recordé que la misma cambió en su modo de pago casi de inmediato cuando nos trasladamos a vivir allí, la arrendataria dijo que había vendido el inmueble y que ya no era necesario que ella pasara a cobrar, que no nos preocupáramos ya que el nuevo dueño había aceptado comprar con inquilinos y que no era problema que siguiéramos pagando el mismo importe, sólo que lo hiciéramos en una cuenta específica del Banco que tenía agencia en la esquina de enfrente. Camila siempre lo hacía así y los días veinte de cada mes abonábamos el monto, ya hacia fin del mes nos llegaba el recibo por el importe depositado, pagábamos quinientos dólares ya por cinco años y tres meses, osea algo de treintamil en ése lapso…

Testamento

Se estableció un ambiente mucho más serio cuando llegaron dos colegas del Notario y él dijo, bien vamos a leer el testamento y luego continuamos la charla… Nos presentó, el señor de La Puente y el señor Rada, nos acompañan pues serán los testigos de la firma de adjudicación y transferencia. Seguía sin entender pero asumía que algo iba a recibir y debía firmar. Empezó a leer un texto protocolar de fechas y folios, para continuar diciendo, a pedido del señor Felipe… el punto treintaitrés será el primero en adjudicar, el mismo que a la letra dice: Treintaitrés, el inmueble ubicado en… leyó la dirección donde vivíamos con Camila, queda adjudicado a mi hijo, como propiedad al 100% con todo lo incluido en él, asimismo, la cuenta bancaria número 1724-234560-18 en el Banco de la Ciudad de Buenos Aires nominada en dólares americanos con el total del saldo que en ella se encuentre pasarán a nombre de mi hijo. Camila no podía creerlo, lo veía en sus ojos, era la misma cuenta que desde hace cinco años ella repetía a la cajera para hacer el depósito de la renta. Quedé callado. Lo que empezó así terminó con ciento treintaidós ítems, entre propiedades de la cuadra, números de cuentas en el mismo banco, con el mismo tenor: Queda en propiedad de mi hijo al 100%. Se incluían por lo menos quince propiedades más en el extranjero, en Perú, en Argentina, en Brasil, en Colombia, en Uruguay, en Francia, en Bélgica, en Inglaterra, y un departamento en Estados Unidos. Finalmente leyó: Se firma el presente documento de adjudicación en el testamento de Don Felipe… con la presencia de… Roberta anotó los nombres y cédulas incluso de Camila, a quien el Notario entregó como último punto de la lectura, un sobre manila, y las llaves de una caja de seguridad en el Banco de Boston, adjudicándole la propiedad. 

De un día para el otro había pasado de ser un hijo sin padre, teniendo lo suficiente, a ser el hijo de un padre que le dejó absolutamente todo lo que logró en términos materiales. El se dedicaba a la venta inmobiliaria y de hecho me convertí en un abrir y cerrar de ojos en el Presidente de la Compañía que Felipe había establecido con sede en Brasil, se llamaba: Río Grande do Sul Inmobiliarias SAC.

Aquel día caí en un silencio completo, Camila sólo me decía: Tómatelo con calma Sebastián, mañana vamos a aterrizar todo esto en casa, llevaba el sobre manila, y una copia original con algo de 50 páginas de la lectura que habíamos firmado. Yo sólo regresé a casa exhausto, con mil cosas en la cabeza, principalmente dando vueltas a toda la historia que el Notario nos contó… Camila me conocía tan bien, sabía que necesitaba descansar, y al día siguiente lo trataríamos con serenidad en el café caída la tarde.”

 

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